Hace un par de días asistí a un evento para inaugurar "el primer espacio para makers de la Ciudad de México" (o al menos eso dicen los dueños) que resultó más de lo mismo de siempre, una gran tomada de pelo adornada con unas chelas y muchos amigos que aplauden. No sé si soy yo o son los otros (después de averiguar se concluyó que son los otros) pero hasta donde mi comprehensión llega, en un makerspace a uno le proporcionan las herramientas y asesorías necesarias para realizar proyectos y llevarlos a buen puerto, SIN IMPORTAR las negras intenciones que uno pueda llegar a tener con su proyecto. Y con negras intenciones me refiero a si es un proyecto dominguero o un proyecto con aspiraciones a volverse un producto comercial. Pero aquí no, aquí se aspira a cobrar una cuota bastante elevada, 3,500 pesos mensuales, por permitirle a uno acceder a equipo al cual en muchos laboratorios universitarios se puede acceder de manera gratuita y además con eso pagar derecho de piso para poder pagar cuotas adicionales y opacas por utilizar impresora 3D y cortadora laser. Y les llamo cuotas opacas porque uno jamás puede saber por adelantado cuanto va a pagar. Uno puede ir un dia a fabricar algo y pagar N y volver un par de días después y pagar 3 ó 4 veces esa cantidad por fabricar lo mismo Lo cual sólo permite suponer que la máquina es idiota y no sabe hacer su trabajo o que la persona que la opera no posee la destreza o cualificaciones suficientes para operar correctamente la máquina. Eso dejando de lado la calidad inconstante del trabajo resultante. Resulta mucho mejor inversión acudir a un lugar que a todas luces se ostenta como un negocio y pagar para que ellos realicen la labor de fabricación con la garantía de un buen y satisfactorio servicio que acudir a este "lugar de construcción y desarrollo comunitario" donde nadie se hace responsable de nada.
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